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Comparte El Canelo con la Heidi una historia de amor, la vigilancia del plantel en SLRC y le da de sus croquetas

nota28042022El Plantel del Cobach en San Luis Río Colorado tiene a un fiel vigilante celoso de su deber, un perro negro combinado con color miel: El Canelo que se encarga de cuidar las instalaciones y ayudar a los veladores en su labor.

Tiene cuatro años como guardián y asumió tan a cabalidad su función natural que hasta mantiene a raya a otros perros para evitar que entren a las instalaciones. No se diga de algún humano intruso que pretenda acercarse con malas intenciones porque de inmediato corre presuroso a ahuyentarlo.

Eso sí, la única que entra de su especie es “La Heidi”, su novia, una perrita rubia, más alta y mayor que él, con quien comparte, además de su romance y las croquetas que le compran sus cuidadores, las tareas como vigilante de ese centro escolar.

“El Canelo llegó al plantel con un grupo de perros que andaban alborotados, era el más noble de todos. Y llegó personal de Control Animal a llevárselos porque eran demasiados, pero el Canelito le ganó el corazón a todos y fue el único que se quedó”, comenta uno de sus cuidadores, Diego Armando Orozco Enríquez.

Platica que los veladores y el personal, incluido él, “lo adoptamos como compañero de labores, ya nomás falta que se sindicalice”, dice riéndose mientras le pone una gran bolsa de croquetas al Canelo y éste deja que la Heidi lo acompañe a devorar el alimento que bien se tiene ganado como guardián.

“El Canelo la hace hasta de supervisor porque protege para que no entren otros perros, él tomó la tarea de correrlos, de mantenerlos a raya, de cuidar sobre todo a los alumnos”, narró el empleado del Cobach.

Mientras aplasta botes de aluminio que recolectó de la basura del plantel para venderlos, Diego Armando comentó que “de aquí sale para las croquetas del Canelo”, pero como es menor la asistencia de estudiantes por las medidas sanitarias y no están abiertas las tienditas escolares, se reúne menos material para reciclar.

Entonces, a veces, tienen que cooperar entre ellos para comprar las croquetas del Canelo, pero debe ser en porción doble para que alcance para la Heidi, dice riendo con optimismo mientras le sirve su comida a ambas mascotas.

De repente, los perritos dejan de comer por un momento para ir corriendo a espantar a unas personas ajenas al plantel que se veían a lo lejos ya cayendo la noche.

El Canelito, otra historia más de la muestra de ese amor por las especies en el plantel del Colegio de Bachilleres del Estado de Sonora (Cobach) y en San Luis Río Colorado.

Una historia que refrenda los valores del respeto y el cariño hacia las mascotas, pero que El Canelo y La Heidi se lo han ganado a pulso. A los dos canes los vemos recorrer los pasillos, las instalaciones del plantel “como Juan por su casa” al realizar los rondines.

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